Juan José Saer · «Por la vuelta», Palo y hueso
Cita de Por la vuelta
No debe haber habido en todo el mundo noches mejores, en octubre y noviembre, o en marzo y abril, que las que hemos pasado de muchachos caminando lentamente por la ciudad, hasta el alba, charlando como locos sobre mil cosas, sobre política, sobre literatura, sobre mujeres, sobre el viejo Borges, sobre Faulkner, sobre Dostoievski, sobre Sócrates, sobre Freud, sobre Carlos Marx.
Sábado · 24 de octubre
Programa
de la noche
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La casa se abre
Apertura de la Casa Tomatis con una muestra de fotografías de las décadas del 50 y 60 y reproducciones de obras.
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Fernando Espino, el artista que deslumbró al joven Saer
Charla de Guillermo Aleu (AG Arte).
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Lo imborrable
Presentación de Raúl Beceyro y el fotógrafo e investigador Enzo Mansilla.
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La literatura y la amistad en Juan José Saer
El profesor de literatura argentina Martín Prieto y el músico y periodista cultural Roberto Maurer conversarán acerca de Saer en la literatura argentina y Juani. Pequeña crónica de una amistad, ambos títulos de Ediciones UNL.
Bio
Roberto MaurerPeriodista, crítico de cine y televisión, y músico de jazz. Durante décadas publicó la columna Señal de ajuste en el diario El Litoral, donde combinó agudeza crítica, humor y un lúcido análisis de la cultura televisiva argentina.
Como músico y estudioso de la historia del jazz escribió sus recuerdos personales, trayectorias de referentes y ensayos sobre ese género musical. La UNL publicó en 1994 Señal de ajuste, una selección de aquellas columnas, y en 2016 el libro coral Pickup Band, con dibujos de Oscar Grillo, ambos con prólogo de Juan José Saer.
Sobre el libro
Santa Fe, años 60. Bares, amigos, libros y tertulias interminables. En Juani, Roberto Maurer evoca con humor y afecto los años juveniles compartidos con Juan José Saer: una historia de amistad, música, literatura y noches de cineclub, acompañada por imágenes inéditas y las voces de sus amigos.
Roberto Maurer Juani. Pequeña crónica de una amistad
Bio
Martín PrietoProfesor titular de Literatura Argentina II en la Universidad Nacional de Rosario e integrante del comité académico de la Maestría en Literatura Argentina de la misma universidad. Publicó el ensayo Breve historia de la literatura argentina (2006); los libros de poemas Verde y blanco (1988), La música antes (1995), La fragancia de una planta de maíz (1998), Baja presión (2004), Los temas de peso (2009), Natural (2014) y Retratos de ciertas personas de importancia en mi vida (2016); y la novela Calle de las escuelas número 13 (1999).
Fue miembro fundador y consejero de dirección de Diario de Poesía (1986–2000), director del Centro Cultural Parque de España/AECID (2007–2014), del proyecto Paraná Ra’anga. Expedición fluvial Buenos Aires–Asunción del Paraguay (2010) y del Festival Internacional de Poesía de Rosario (2013–2015). Actualmente dirige el Centro de Estudios de Literatura Argentina de la UNR y el proyecto Año Saer, del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe.
Sobre el libro
¿Cómo cambia una literatura nacional cuando entra un autor? ¿Y en qué se convierte ese autor? A partir de esas preguntas, Martín Prieto propone una lectura personal de la obra de Saer y de la literatura argentina. Conversaciones, clases, correspondencias, fotografías y libros le permiten imaginar una nueva constelación literaria: una región que lleva el nombre de Saer.
Martín Prieto Saer en la literatura argentina -
Jazz bajo las estrellas
Música en la terraza con el Dúo Casis & Hussein.
Fotografías
Gentileza de Conexión Saer. Estas fotos son algunas de las que podrán verse en la casa.
Obras plásticas
Gentileza del Museo Rosa Galisteo. Obras vinculadas con la literatura de Juan José Saer.
La casa narrada
La casa
en la ficción
Habitaciones, umbrales y terrazas: la casa de Tomatis en las páginas de Saer.
Te vi durmiendo esta mañana. Estabas de costado hacia la puerta, entre los libros. Hay un Van Gogh en tu cuarto.
A decir verdad, me gusta mucho más el cuarto que Tomatis tiene en la terraza de la casa de su madre, porque consta de un sofá-cama, un escritorio, una biblioteca chiquita y una reproducción del Campo de trigo de los cuervos sobre el sofá-cama, en la pared amarilla.
Después de mi separación, yo había vuelto a vivir a casa de mi madre, en mi cuarto de la terraza, entre los libros de mi primera biblioteca y mi ventana que da al oeste, a las terrazas de baldosas color ladrillo, a los parapetos ennegrecidos por la intemperie entre los que se abren, aquí y allá, los patios traseros de los que emergen las copas de los nísperos, de los gomeros, de las acacias, de las higueras o de los naranjos gigantes.
Habían podido instalarse en la terraza porque Tomatis tuvo la precaución de regar las baldosas rojizas para refrescarlas, cuando había todavía mucha luz aunque, a causa de que el sol ya estaba demasiado cerca del horizonte —siempre en la llanura se lo ve ir hundiéndose gradualmente en él, hasta desaparecer— ya no castigaba tanto las cosas. Mientras conversaban, el aire había ido poniéndose cada vez más azul; dentro de poco nomás se volvería negro.
«ve» la mañana luminosa de primavera, el toldo de lona verde que imprime sobre las baldosas rojas de la terraza una sombra benévola y a Tomatis, después de haberse cocinado un rato al sol enteramente desnudo, secándose de su propio sudor al aire fresco, con un vaso de agua en una mano, el teléfono contra el oído y la mirada sonriente y vivaz paseándose a su alrededor mientras habla.
Casa Tomatis
Gracias por compartir la noche.
La casa queda a la espera de próximas visitas y diálogos.